¿Cómo aumentar la seguridad de tu cuenta de WhatsApp?

¿Cómo aumentar la seguridad de tu cuenta de WhatsApp?

Una de las patas con las que sentimos que cojean nuestros móviles inteligentes es en el tema de la seguridad. Y aunque mucho se haya avanzado en este apartado, siempre quedará la espinita, el gusanito de la curiosidad, o del pánico, de creer o sospechar que nuestros datos están en peligro.

Pero hablemos de WhatsApp.

La aplicación de moda. La más usada. La que nos va bien para comentar el último partido de fútbol o para organizarnos entre colegas o entre miembros de la comunidad de vecinos. La que usamos para la mayoría de las cosas. ¿Qué hacer cuándo sospechamos que la seguridad de nuestros datos de WhatsApp podrían estar en peligro?

Desde luego: protegerla. Blindarla.

Aquí algunos consejos para lograrlo.

Seguridad en dos pasos

Todos los sistemas operativos móviles –sí, incluso Windows Phone 8.1- permiten instalar aplicaciones de terceros (y de confianza) para proteger tus aplicaciones de mensajería instantánea con una contraseña. Una adicional, si es que ya tienes el desbloqueo de la pantalla de inicio.

De esa manera, aumentas por 2 la seguridad de tu cuenta de mensajería instantánea. Además, es válido para otras apps similares.

 

Cuidado con lo gratis

Somos curiosos. Siempre lo hemos sido. Pero a veces la curiosidad nos hace pecar de inocentes. En internet, aún hoy a estas horas, se siguen cometiendo robos de datos de personas que pican en busca de algo gratis. Puede ser una película, un programa, una beca gratis en los Estados Unidos, lo que sea. Total es que hacen clic, y ya está. ¡Datos robados!

¿El consejo? Cuidado con lo que te ofrezcan con el cartel de gratis, y además traiga un enlace bastante raro. Si tiene mala pinta, es porque tiene mala pinta. Fin.

Sentido común

En este consejo no vamos a ser muy elaborados. Pero de verdad que se sigue viendo cada cosa, que a veces da para escribir un culebrón.

Situaciones tan sencillas como colarse en una red de WiFi pública, donde cualquier hacker podría robar los datos que quiera, es algo que debe evitarse. Prestar el móvil a desconocidos, e incluso a conocidos; o dejar el móvil sin contraseña ni nada en cualquier lugar, de confianza, mientras se va a hacer otra cosa (en el gimnasio, en la oficina, en donde sea).

Utilizar un poco de sentido común, o tenerle un poco de recelo a los demás. Como lo quieras mirar.

Lo importante de todo el rollo es que seas capaz de analizar que a veces los buenos samaritanos pueden tener malas intenciones, y lo que parece inofensivo acaba por comprometer tus datos en la red, por duplicar tu cuenta de WhatsApp y por utilizar tu nombre, tu santo nombre, para difamar o cometer cualquier delito electrónico.

Conclusiones

Así de sencillo.  Y así de práctico.

Nada como prevenir para no estar con lamentaciones.

No tienen por qué ser medidas exorbitantes y exageradas. Con que tomes tus recaudos y seas responsable con el uso y el resguardo de tu móvil, todo estará bien, nadie podrá hacer uso del famoso programa whatsapp espiar chat y ver tus conversaciones privadas.

¡Garantizado!

El concepto más infravalorado de las finanzas personales

En todos los campos hay términos que solemos utilizar a cada momento, casi que por un hobbie de vocabulario. No obstante, pocos de ellos los manejamos correctamente, o le damos la amplitud necesaria para que la definición sea la más acertada.

Así pasa, en concreto, con uno de los términos que se utilizan día a día en cualquier ámbito de la vida social interconectada que llevamos. La palabra inversión. Quizá, la más infravalorada de todo el campo de las finanzas personales.

Hoy conoceremos por qué debemos “conocerla mejor”. A la palabra inversión, y a todo lo que ello conlleva.

Invertir: esa cúspide de las finanzas personales

Todos invertimos. Al menos es lo que dejamos entrever. Confundimos que nuestro salario es fruto de la “inversión de nuestro tiempo y nuestra energía”, cuando no es así.

Confundimos también que el comercio es inversión, cuando comerciar e invertir no son lo mismo, porque aunque ambos puedan dar dinero, en el comercio debes desprenderte de un bien a cambio del papel moneda, mientras que en la inversión no. Inviertes para generar intereses mes a mes, sin perder el bien principal.

Por eso, una de las cosas más importantes a las que una persona aspira en términos de finanzas personales, es esa de la inversión. De aprender qué es invertir y, en base a ello, invertir bien para no depender nunca más de resultados externos.

¿Cómo puedes comenzar a invertir?

La mejor manera de comenzar, desde luego, es con el aprendizaje. Aprender a invertir, y aprender los conceptos básicos de toda inversión.

Luego, conforme vayas aprendiendo, descubrirás cuál es el campo de inversión que mejor se ajusta a tu forma de ser. O como se conoce en términos de inversión, a “tu perfil de inversor”.

Sin embargo, hay campos que son casi que universales y a los que todas las personas se pueden ajustar.

Algunos pequeños negocios en los que puedes comenzar a invertir son:

  • Vender servicios de formación a través de internet, que si bien demandarán tu tiempo, necesitarás, por ejemplo, grabar una única vez un video formativo para mostrarlo todos los días del año, a todos los alumnos que tengas.
  • Iniciar un negocio de compra, mejora y venta de coches de segunda mano. Capital mínimo, y de seguro que rápidamente te va a apasionar.
  • Invertir en activos digitales, donde las acciones de empresas y las criptomonedas son lo que está figurando actualmente. Una inversión de bajo coste y, posiblemente, de alto rendimiento.

El mercado de los minicréditos para coches

El mercado de los minicréditos para coches

Una de las máximas financieras, o crediticias, siempre nos va diciendo que nunca se debe utilizar un préstamo –o el dinero de los demás- para gastos que no dejarán ningún tipo de rentabilidad, de allí que se conviertan en pasivos o en gastos y nada más, y todos los costos de devolución de capital más intereses correspondan a un gasto adicional, y no a un reembolso parcial o total con la rentabilidad primaria. Al menos eso nos dice la teoría.

No obstante, no somos pocos los que hemos solicitado instrumentos crediticios para adquirir un coche, o para endeudarnos en la compra de una casa, a sabiendas de que ninguna de esas posesiones nos dejará una rentabilidad mes a mes, sino, todo lo contrario: nos hará tener que gastarle aún más dinero cada quince días.

Partiendo desde esa base, nos preguntamos: ¿existen minicréditos o créditos rápidos para coches?

Los montos de aprobación

Si bien se denominan a todos como minicréditos, créditos rápidos o préstamos rápidos, no todos comparten las mismas características. Sin embargo, en norma general debemos decir que algunas empresas de préstamo todavía suelen aprobar dinero para la compra de un coche, aunque dependerá de muchos factores correlacionados.

En primer lugar encontramos a los montos de aprobación. Y es que cada cliente tiene un límite máximo. Los que recién inician en cualquier empresa de préstamos sabrán que sus límites nunca serán superiores a los 1.000 euros. No obstante, con el correr del tiempo y tras mantener una trayectoria impecable con solicitudes anteriores, algunos límites pueden ascender hasta los 10.000 euros, por lo que la posibilidad existe conforme a los montos.

minicredito para comprar coche

Minicréditos: los plazos

En segundo lugar tenemos a los plazos para la devolución. Sabemos de antemano que los créditos de este tipo tienen un periodo de devolución bastante corto, porque, lógicamente, sus montos no son tan elevados. Pero, en el caso de que los montos sí lo sean, existen varias empresas que dan como opción el pago fraccionado, por lo que mes a mes quedarás abonando parte del dinero a la empresa, hasta que finalices la deuda (de 12 a 48 meses, dependiendo la empresa).

Su funcionamiento es similar al de las tarjetas de crédito. Y su tasa de interés, también.

La seguridad de la transacción

A diferencia de lo que puede suceder con los bancos, que se encargan de comprar el coche por ti y luego lo liberan a tu nombre conforme has pagado tu deuda, las empresas de créditos rápidos para vehículos te asignan el dinero, y eres tú quién comprará el coche.

Por eso, la seguridad de la transacción correrá a cuenta propia, y si el negocio sale mal, si no era de la forma que lo habías planeado, o si te arrepientes; nada de esto tiene relación con la empresa prestamista. Tendrás que devolver el préstamo sin importar si lo has utilizado o no, si te han estafado con el coche o no.

Tiene sus ventajas, sí. Pero también tiene sus riesgos, y es algo que deberás sopesar personalmente de acuerdo a lo que quieres.